Hay muchos ingredientes que pueden hacer que tu retrato falle: imágenes movidas, desenfocadas, sobre o subexpuestas, son los errores más clásicos, pero contamos con otra variable que, sin ser error, puede hacer de tu imagen un resultado desfavorable, si, exactamente hablamos de la técnica.
1. Regla de los Tercios
Si eres lector frecuente de blogs de fotografía seguramente estás familiarizado con el termino, pero en retratos puede serte de especial utilidad, no sólo porque te ayudará a colocar a tu retratado dentro del encuadre general, sino porque puede serte muy útil a la hora de colocar lo que quieras destacar de su rostro, por ejemplo los ojos, que suelen ser el motivo principal o el más destacado de un retrato.
Recuerda que la regla de los tercios divide el encuadre en tres líneas paralelas verticales y en tres horizontales. Los puntos donde convergen estas líneas imaginarias se conocen como puntos fuertes, y es allí donde nuestro ojo se detiene de forma más natural, por lo que es allí donde se recomienda situar nuestro centro de interés.
2. Encuadra en vertical y en horizontal
En horizontal no insistiré porque apuesto que un 95% de tus retratos y de tus fotos en general son horizontales,. La explicación es lógica y sencilla, si vemos en horizontal y el visor es horizontal lo más fácil para nosotros es encuadrar en horizontal. Sin embargo, te sorprenderían la cantidad de imágenes que tienes que funcionarían mucho mejor en vertical. Haz la prueba, el formato vertical tiene muchas ventajas, entre ellas, te permite llenar más fácilmente el encuadre con tu personaje, y eliminar el fondo siempre que éste no te resulte interesante. Esto no significa que abandones el horizontal, pero sí que le des una oportunidad de vez en cuando al formato vertical
3. El espacio negativo
Una forma de arropar a tu protagonista sin que éste pierda protagonismo, es situarlo dentro de un encuadre con espacio negativo. Una pared, una puerta, una textura, pueden ayudarte a componer tu imagen, a darle más peso e interés, pero a la vez, sin restarle protagonismo al centro de interés. Recuerda que es importante dónde colocas a tu retratado y en qué proporción, en función de lo que quieras transmitir.
4. La ley de la mirada
Otro clásico de la composición en retrato que te conviene conocer. La ley de la mirada dice que se debe dejar más espacio en el lugar del encuadre al cuál se dirige la mirada del protagonista. De esta forma, la imagen se percibe de manera mas natural y la encontramos automáticamente más equilibrada.

5. Cuida el fondo
Suele ser el gran olvidado de la fotografía en general, pero también el que suele arruinarnos muchas fotos que podrían haber sido geniales. Un poste, un árbol o un señor desconocido aparecido de la nada, pueden arruinar completamente tu composición, así que antes de disparar, échale un vistazo a lo que te rodea.

6. Ayúdate de líneas
Las líneas son un elemento muy común en fotografía, que nos ayudan a componer y dirigir la mirada hacia el punto de interés. Líneas las tienes en todo lo que nos rodea, pueden ser físicas o las que crean los elementos que componen la imagen, pero bien utilizadas, pueden ayudarte a señalar a tu protagonista o a hacer que la mirada del espectador pasee por la imagen de la forma que quieras.

7. Los puntos de fuga
Relacionadas con las líneas, las fugas son el lugar en el que convergen esas mismas líneas, de forma literal o imaginaria. Actúan como guía de la mirada centrando el interés visual allí donde se cruzan las líneas; en los puntos de fuga.
8. Que nada reste protagonismo a tu sujeto principal
Ya hemos hablado del fondo, pero no es la única forma de “vigilar” tu centro de interés. Recuerda que una apertura grande de diafragma te será útil para aislar a tu protagonista desenfocando el fondo o aquello que lo rodea siempre que lo necesites.

9. Llena el encuadre
Es usual que al empezar tendamos a alejarnos o mantenernos alejados del sujeto, bien por vergüenza, por falta de confianza o por que puede resultarnos más fácil encuadrar. Por favor, olvida tus miedos o vergüenzas en un cajón y acércate lo máximo posible, llena el encuadre con su rostro o con el detalle de sus pupilas, ya sabes aquello de que si una foto no es lo suficientemente buena es por que no estás lo suficientemente cerca

10. ¿La mirada dentro o fuera del encuadre?
Las dos opciones son igual de válidas, aunque transmiten diferentes sensaciones. Una mirada dentro del encuadre se puede utilizar como parte de la narración de la escena (una madre que mira a su bebé) y una mirada fuera del encuadre es más misteriosa puesto que no vemos lo que el protagonista está mirando.
11. El color como elemento compositivo
A menos que decidas que lo tuyo es exclusivamente el blanco y negro, el color va a jugar un papel muy importante en tus retratos. Puedes utilizarlo para añadir contraste respecto al resto de la imagen, para complementarla, para aislar al protagonista, etcétera.

12. Los marcos naturales
No olvides aprovechar el entorno para aumentar el interés y/o la originalidad de tus retratos. Marcos de puertas, puentes, cuevas, las ramas de un árbol o el marco de una ventana pueden resultarte muy útil para añadir peso a tus retratos y hacerlos diferentes. Además los marcos naturales te servirán para cualquier tipo de fotografía 😉
13. No olvides los ojos, son tu principal centro de interés
A menos que hayas decidido enfocar otro punto del rostro de tu protagonista para resaltarlo, en los retratos se debe enfocar a los ojos de la forma más cuidadosa posible. En caso de que trabajes con aperturas de diafragma grandes (mayor zona desenfocada en la imagen), procura enfocar al ojo que se encuentre más cercano al objetivo.

14. Retratos en grupo
No olvides que más allá de “bajitos primero”, los retratos en grupo pueden ser mucho más emocionantes y con mejores resultados si trabajas las composiciones de forma más original. Recuerda la importancia de mantenerlos a todos dentro de la zona en foco (cerrando el diafragma) y de que todos se encuentren en una zona de luz homogénea (o unos te saldrán oscuros o quemados).

15. La originalidad es lo primero!
Ya sabes muchos trucos y normas, pero eso no implica que no puedas crear las tuyas propias, las que te funcionen mejor o con las que te sientas más a gusto. Variar la perspectiva, el punto de vista, los motivos, los encuadres, los fondos, jugar con los colores, el contraste y un largo etcétera te ayudará a investigar y profundizar en las diferentes técnicas que existen o inventarte las tuyas propias ;-). Así que agarra tu cámara, quítale la tapa y disponte a crear tu nueva y mejor versión “retratística”, tus imágenes lo agradecerán
Si eres lector frecuente de blogs de fotografía seguramente estás familiarizado con el termino, pero en retratos puede serte de especial utilidad, no sólo porque te ayudará a colocar a tu retratado dentro del encuadre general, sino porque puede serte muy útil a la hora de colocar lo que quieras destacar de su rostro, por ejemplo los ojos, que suelen ser el motivo principal o el más destacado de un retrato.
Recuerda que la regla de los tercios divide el encuadre en tres líneas paralelas verticales y en tres horizontales. Los puntos donde convergen estas líneas imaginarias se conocen como puntos fuertes, y es allí donde nuestro ojo se detiene de forma más natural, por lo que es allí donde se recomienda situar nuestro centro de interés.

2. Encuadra en vertical y en horizontal
En horizontal no insistiré porque apuesto que un 95% de tus retratos y de tus fotos en general son horizontales,. La explicación es lógica y sencilla, si vemos en horizontal y el visor es horizontal lo más fácil para nosotros es encuadrar en horizontal. Sin embargo, te sorprenderían la cantidad de imágenes que tienes que funcionarían mucho mejor en vertical. Haz la prueba, el formato vertical tiene muchas ventajas, entre ellas, te permite llenar más fácilmente el encuadre con tu personaje, y eliminar el fondo siempre que éste no te resulte interesante. Esto no significa que abandones el horizontal, pero sí que le des una oportunidad de vez en cuando al formato vertical

3. El espacio negativo
Una forma de arropar a tu protagonista sin que éste pierda protagonismo, es situarlo dentro de un encuadre con espacio negativo. Una pared, una puerta, una textura, pueden ayudarte a componer tu imagen, a darle más peso e interés, pero a la vez, sin restarle protagonismo al centro de interés. Recuerda que es importante dónde colocas a tu retratado y en qué proporción, en función de lo que quieras transmitir.

4. La ley de la mirada
Otro clásico de la composición en retrato que te conviene conocer. La ley de la mirada dice que se debe dejar más espacio en el lugar del encuadre al cuál se dirige la mirada del protagonista. De esta forma, la imagen se percibe de manera mas natural y la encontramos automáticamente más equilibrada.

5. Cuida el fondo
Suele ser el gran olvidado de la fotografía en general, pero también el que suele arruinarnos muchas fotos que podrían haber sido geniales. Un poste, un árbol o un señor desconocido aparecido de la nada, pueden arruinar completamente tu composición, así que antes de disparar, échale un vistazo a lo que te rodea.

6. Ayúdate de líneas
Las líneas son un elemento muy común en fotografía, que nos ayudan a componer y dirigir la mirada hacia el punto de interés. Líneas las tienes en todo lo que nos rodea, pueden ser físicas o las que crean los elementos que componen la imagen, pero bien utilizadas, pueden ayudarte a señalar a tu protagonista o a hacer que la mirada del espectador pasee por la imagen de la forma que quieras.

7. Los puntos de fuga
Relacionadas con las líneas, las fugas son el lugar en el que convergen esas mismas líneas, de forma literal o imaginaria. Actúan como guía de la mirada centrando el interés visual allí donde se cruzan las líneas; en los puntos de fuga.
8. Que nada reste protagonismo a tu sujeto principal
Ya hemos hablado del fondo, pero no es la única forma de “vigilar” tu centro de interés. Recuerda que una apertura grande de diafragma te será útil para aislar a tu protagonista desenfocando el fondo o aquello que lo rodea siempre que lo necesites.

9. Llena el encuadre
Es usual que al empezar tendamos a alejarnos o mantenernos alejados del sujeto, bien por vergüenza, por falta de confianza o por que puede resultarnos más fácil encuadrar. Por favor, olvida tus miedos o vergüenzas en un cajón y acércate lo máximo posible, llena el encuadre con su rostro o con el detalle de sus pupilas, ya sabes aquello de que si una foto no es lo suficientemente buena es por que no estás lo suficientemente cerca

10. ¿La mirada dentro o fuera del encuadre?
Las dos opciones son igual de válidas, aunque transmiten diferentes sensaciones. Una mirada dentro del encuadre se puede utilizar como parte de la narración de la escena (una madre que mira a su bebé) y una mirada fuera del encuadre es más misteriosa puesto que no vemos lo que el protagonista está mirando.
11. El color como elemento compositivo
A menos que decidas que lo tuyo es exclusivamente el blanco y negro, el color va a jugar un papel muy importante en tus retratos. Puedes utilizarlo para añadir contraste respecto al resto de la imagen, para complementarla, para aislar al protagonista, etcétera.

12. Los marcos naturales
No olvides aprovechar el entorno para aumentar el interés y/o la originalidad de tus retratos. Marcos de puertas, puentes, cuevas, las ramas de un árbol o el marco de una ventana pueden resultarte muy útil para añadir peso a tus retratos y hacerlos diferentes. Además los marcos naturales te servirán para cualquier tipo de fotografía 😉
13. No olvides los ojos, son tu principal centro de interés
A menos que hayas decidido enfocar otro punto del rostro de tu protagonista para resaltarlo, en los retratos se debe enfocar a los ojos de la forma más cuidadosa posible. En caso de que trabajes con aperturas de diafragma grandes (mayor zona desenfocada en la imagen), procura enfocar al ojo que se encuentre más cercano al objetivo.

14. Retratos en grupo
No olvides que más allá de “bajitos primero”, los retratos en grupo pueden ser mucho más emocionantes y con mejores resultados si trabajas las composiciones de forma más original. Recuerda la importancia de mantenerlos a todos dentro de la zona en foco (cerrando el diafragma) y de que todos se encuentren en una zona de luz homogénea (o unos te saldrán oscuros o quemados).

15. La originalidad es lo primero!
Ya sabes muchos trucos y normas, pero eso no implica que no puedas crear las tuyas propias, las que te funcionen mejor o con las que te sientas más a gusto. Variar la perspectiva, el punto de vista, los motivos, los encuadres, los fondos, jugar con los colores, el contraste y un largo etcétera te ayudará a investigar y profundizar en las diferentes técnicas que existen o inventarte las tuyas propias ;-). Así que agarra tu cámara, quítale la tapa y disponte a crear tu nueva y mejor versión “retratística”, tus imágenes lo agradecerán
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